¿Gobernar o ser gobernado? Hagamos política

May 3, 2011 Leave a comment

Debe ser de conocimiento y para el bien público cuál es la diferencia que implica gobernar y ser gobernado así como la delgada frontera que separa ambas palabras.

Durante las revoluciones correspondientes al periodo de la ilustración y las monarquías absolutistas se propago con particular entusiasmo la idea de que el poder de gobernar reside en el pueblo. Pero la mentada “soberanía popular” , fue más otro  ideal que defender y al cual aspirar, que como la certeza que indudablemente es; El poder de gobernar esta en el pueblo. Hoy en día la soberanía, a secas, sólo soberanía, es el ejercicio de la autoridad que reside en un pueblo y que se ejerce por medio de sus órganos constitucionales representativos (definición de la Real Academia Española).

La palabra soberanía es un representante social tanto de libertad como de responsabilidad, y está tan arraigada a estos dos conceptos que resulta redundante hablar de “soberanía popular”, se sobreentiende. La soberanía reside indudablemente en el pueblo y como tal corresponde al pueblo ejercerla y asegurarse de que sea ejercida. Aplicando esta definición a la realidad de México, saltan a la vista dos cosas: la primera y la más obvia es que no existe la soberanía en nuestro país, la segunda y no menos obvia, deviene de la primera y es nuestra patética educación política;

Lo que una gran mayoría ignora, es que la diferencia entre gobernar y ser gobernado es una linea apenas visible. Esto es precisamente lo que constituye su mayor peligro, a pesar de ser tan evidente. En teoría el pueblo elige a los representantes populares (es la parte concerniente al voto) pero, cuando no se respeta este orden racional de las cosas se dice que no hay soberanía, hay una traición que se debe reclamar, yo pregunto en estos tiempos ¿Quién es el traidor? No podemos culpar a nuestra apatía política ni la falta de interés que se ha ido generando. Si algo he aprendido bien es que nunca se debe dejar la responsabilidad en manos de otras personas, y si se hace se debe exigir lo mejor de él, pero es una obligación, es algo lógico reclamar lo que es propio, hay que ¡exigirlo!

En ese sentido hay que reclamar nuestra soberanía y de la misma forma ganar aquello que nos hace ciudadanos, ser ciudadano implica ser reconocido legalmente, y por tanto ser ciudadano también implica ejercer a plenitud los derechos concebidos y pagar por ellos con un servicio a la comunidad que forma parte de las obligaciones y las normas. Obligación que va más comprometida con nuestra participación política, porque a fin de cuentas es ahí donde se genera el poder y el gobierno, debemos exigir y ellos deben pagar nuestras demandas, sino se esta traicionando al pueblo. Si un político cobra sin pagar, es decir reclama sin cumplir con las obligaciones que a todos como ciudadanos se nos imponen, no podemos decir que en verdad sean “ciudadanos” no hacen política, ni se ejercen bajo el manto de nuestra normalidad, queda mas que claro que no podemos reconocer su gobierno, ese gobierno no nos puede gobernar, a decir verdad no lo hace.

Gobernar y ser gobernado son ambos responsabilidad social. Cuando el gobernado ni el gobernante ejercen la normatividad que les impone el compromiso con la ciudadanía hablamos de irresponsabilidad, falta de valores, educación y ética. Esas son las raíces de nuestra crisis actual, conocemos las causas, y los problemas derivados de ellas, también la solución; participemos y dejemos la apatía a un lado. Hay que exigir de vuelta nuestra soberanía. ¡Hagamos política!

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¡Participen!

El hombre en busca de sentido

March 4, 2011 Leave a comment

From: http://deruhrzeigersinn.wordpress.com/page/2/

La pregunta que todo individuo debe formularse, no corresponde ni al qué o al cómo, ni siquiera al para qué, preguntas sin duda necesarias para la vida, pero carentes de sentido si uno no considera el ¿porqué?

El porqué nace junto con el hombre en su condición, primero como ser y luego como individuo, vaya, de la individualidad del ser. Pues “ser” no puede considerarse como único o diferente, pues “ser” no es atributo de nada, “ser” reside en la experiencia, en su condición de particularidad. Ahora, podemos referirnos al ser de dos maneras, “ser” como experiencia vital y “ser” como gran aglutinador de lo que existe.

La problemática del hombre se debe a la primera concepción de ser, es decir, el sentido de vida como forma de experimentar y ser como experiencia particular. Por esta razón resulta obvio el vínculo existente entre identidad y sentido. Sin un sentido el hombre se desmorona a merced de la existencia, cualquier noción de identidad se destruye, el individuo deja de ser y se colapsa ante el peso de una vida. El porqué, resulta una formulación lógica e interrogante del vacío que genera una forma de “vivir”, que no posee sentido alguno. Vivir; es la realización de la esencia del hombre. Cuando uno busca un sentido, es que existe y buscamos una respuesta, ¿ya lo ha olvidado? Buscamos, siempre buscamos, siempre buscando el hombre olvida, lo importante nunca son los medios sino el fin, lo que deseamos, lo que nos da sentido, nos otorga esencia y nos hace ser individuos, hombres, nunca únicos ni diferentes solo hombres e individuos. La felicidad será entonces la manifestación última de la satisfacción, pues esta es un estado completo de ánimo, solo se logra en la muerte al saber que hemos vivido y cumplido con nuestra esencia. Felicidad siempre diferente a la alegría y al placer.

La felicidad vive eternamente, en nuestro último suspiro de conciencia se disuelve en un último aliento que es la vida, un instante que será acogido por una memoria que no recordara jamás, y qué sin embargo vive, materia consciente de existir que es y se alegra de ello, la esencia se convirtió en vida y la vida se jacto de su existencia.

El hombre en busca de sentido por esencia sabe que existe, cuando el hombre busca, no busca lo que no sabe, lo que este hombre busca es confirmación, este hombre ha olvidado, comprende que se aferra a un impulso de vida o quizá rehúye un destino que siempre es inminente, y finalmente entiende que no comprende lo que es vivir. Es por qué vivir no tiene sentido en lo absoluto, el error esta en salir a buscar fuera de uno y dejar de ser para fusionarse en lo complejo de la experiencia, perder la identidad y buscar un sentido, muestra suficiente de lo extraviados que estamos.

Vivir… vivir es saber vivir, saber que se es, y saber que ser es razón suficiente para vivir.

Justificado

December 14, 2010 Leave a comment

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No hay mucho que decir. Es cierto… También es cierto que la primer frase siempre suele ser insensata y algunas veces tomada a la ligera. En este caso no es así; En verdad no tengo mucho que decir y esta afirmación nadie ha de tomarla con ligereza pues constituye el mayor secreto de un afanado escritor.

Escribir es entre muchas cosas comunicación. Claro esta, un objetivo indiscutible de la escritura. Sin embargo y a pesar de todo, el escritor no siempre espera una “comunicación” como finalidad, en un sentido estricto. Pregunto: ¿Dónde reside la satisfacción de la necesidad, sino en lo que a necesidad misma se refiere? Exactamente allí donde hay necesidad de ella. Una gran e innecesaria falacia… Si no hay necesidad, no hay mucho que decir y punto.

Escribir como elocuente necesidad de la expresión se sabe aburrida para el lector que no comprende lo que escribir significa para el escritor. Pues la escritura es al escritor lo que al lector es la lectura; no un medio, sino su propia finalidad. La realización del acto como la consumación del mismo. Objeto y medio a la vez; Sí, una herramienta. En efecto no se trata de decir nada, escribir se trata por sobre todas las cosas de tener algo que decir. El deseo se revela como una necesidad y eso es lo que me apetece; satisfacer la necesidad escribiendo. Por encima de todo, tener una ilusión, un sentido, una razón. Una vez que se extingue el deseo, la inercia de seguir viviendo te mantiene como voluntad y necedad. Pues es la necesidad la fuente, y su satisfacción la vida. Vamos pues… yo escribo por necesidad no tengo nada que decirte.

Mr Writer

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